-Has vuelto.
-(silencio)
-¿Encontraste lo que buscabas?
-(silencio)
-Eso es que si.
-(silencio)
-(Camina dando vueltas sobre sí misma)
-Perdóname.
-(se detiene de golpe sin mirarla) Perdonar no es algo que pueda decidir yo.
-Podemos hacer ver que nada ha pasado.
-(silencio)
-Podemos crear un nuevo principio.
-(silencio)
-Podemos...
-Dos ya pueden no poder. Sabía que volverías a por mí, esa ha sido tu mayor crueldad. Hace tiempo que me vestí para cuando vinieras a buscarme. Mira: los zapatos que escogí ya están viejos. Si los hubieras visto antes... eran de un color rojo precioso.
-(Llora) Por favor...
-Solo te he esperado para compartir tu ausencia contigo. (sonríe) ¿Sientes este vacío? (se acerca y acaricia su cabeza) Este vacío lo has creado tú (la abraza)
-(cuerpo rígido ante la caricia. Mirada desesperante) Tenía que irme... lo sabías... no había opción... no había...
-(le tapa la boca con delicadeza) Tranquila. Juntas sentiremos tu ausencia; juntas sentiremos tu partida; juntas esperaremos tu regreso. (le acaricia la cabeza mientras tararea una canción)
-(Cuerpo y mirada inanimados)
-(sonriendo) Juntas sentiremos tu pérdida.
domingo, 15 de diciembre de 2013
domingo, 1 de diciembre de 2013
Es una figura a la que le faltan algunos trazos ahí y allá para ser persona. Está en un rincón de la húmeda habitación intentando darle esquinazo al frio sin éxito. Está prácticamente desnuda. Es una desnudez frágil; no puede ocultarse de la mirada del Otro. El Otro es ella, la que ha abierto la puerta, la que camina en busca de un nombre (no para ella, que carece de éste, sino para un interrogante).
La figura habla a ciegas:
-¿Por qué estás aquí?
-¿Y tú?
-Yo no estoy aquí porque nunca he estado allá.
-¿Entonces cómo puedes buscarte?
-A veces intento llamarme, pero mi nombre me suena extraño porque me lo he dado yo y no otra persona. Como no he sido llamada jamás por Otro no puedo responderme. Creo que aún he de nacer. Pero tengo miedo de abandonar este lugar.
-¡Pero hay tantos sitios que podrías visitar! ¿No querrías venir conmigo?
-Me perderé.
-Perderse no es malo.
-No lo entiendes. Me perderé y ya estoy perdida. Primero he de nacer.
-¿Y cuando nacerás?
-Mañana, quizás. Pero mañana suele ser siempre mañana.
-Podría venir a buscarte cada día para ver si es el Día.
-¿Sabías que la noche es una caracola? Una espiral que nunca termina. Mañana naceré o no naceré. Mañana será o no será el día destinado a nacer.
-¿Y si ya no quedan días?
La figura calla.
La figura habla a ciegas:
-¿Por qué estás aquí?
-¿Y tú?
-Yo no estoy aquí porque nunca he estado allá.
-¿Entonces cómo puedes buscarte?
-A veces intento llamarme, pero mi nombre me suena extraño porque me lo he dado yo y no otra persona. Como no he sido llamada jamás por Otro no puedo responderme. Creo que aún he de nacer. Pero tengo miedo de abandonar este lugar.
-¡Pero hay tantos sitios que podrías visitar! ¿No querrías venir conmigo?
-Me perderé.
-Perderse no es malo.
-No lo entiendes. Me perderé y ya estoy perdida. Primero he de nacer.
-¿Y cuando nacerás?
-Mañana, quizás. Pero mañana suele ser siempre mañana.
-Podría venir a buscarte cada día para ver si es el Día.
-¿Sabías que la noche es una caracola? Una espiral que nunca termina. Mañana naceré o no naceré. Mañana será o no será el día destinado a nacer.
-¿Y si ya no quedan días?
La figura calla.
lunes, 25 de noviembre de 2013
Hay un paso que marca la diferencia entre lejos y cerca. Si me descuento del ritmo viajero puedo caer en esa fatalidad y ello haría que no supiera si abandono aquel lugar o vuelvo a donde nunca fui. Es tal el temor que temo caer en el no-movimiento; caer del suelo al mismo suelo y que la tierra no quiera reconocerme por ser mi cuerpo recipiente vacío de mí; sin mundo que pisar, sin pie que pise. Si parto tan lejos que se parten las distancias puede que me desdoble o sea arrojada de mí misma. Puede que no me reconozca al pasar frente de mí el yo roto; o puede que muera al verme y sienta morir los ojos que miran.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
domingo, 10 de noviembre de 2013
Quisiera partir hacia ninguna parte.
Partir desde un inicio anónimo que acallara los trazos marcados en las paredes.
Partir tan lejos que se rompieran las distancias.
Ir tras el rumor melódico,
atrapar palabras
y hacerme canto.
Quisiera partir hacia ninguna parte.
Partir desde la noche caracola; yo soñando entre giros.
-Sueño porque quiero olvidar- Olvidar y partir hacia el olvido.
Partir desde un inicio anónimo que acallara los trazos marcados en las paredes.
Partir tan lejos que se rompieran las distancias.
Ir tras el rumor melódico,
atrapar palabras
y hacerme canto.
Quisiera partir hacia ninguna parte.
Partir desde la noche caracola; yo soñando entre giros.
-Sueño porque quiero olvidar- Olvidar y partir hacia el olvido.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Espiral convulsa
El recoveco situado al final de la escalera de caracol es el escondite de quien juega al escondite. Esta niña que me huye de si misma, del ella, del nombre enmarcado. Y yo que le dije que se escondiera, yo que antes dudaba y ahora dudo entre huir o ir a buscarla a donde espera.
Se escondió para poder ser encontrada.
Pero he de irme
sin adiós
he de irme
¿o buscar?
he...
Se escondió para poder ser encontrada.
Pero he de irme
sin adiós
he de irme
¿o buscar?
he...
lunes, 28 de octubre de 2013
¿Dónde está Marie?
¿Estuvo ella aquí, en esta habitación? ¿Fue su mano la que escribió esta frase en la pared, como si se desconociera, como si quisiera que alguien la encontrara y se la presentara? Ella es...
Pobre Marie; ¡que alguien la avise! No puede vagar sin saber la pena tan profunda que está surgiendo de la imposición de lo nombrado.
¿Por qué conozco el nombre de una desconocida?
¿De dónde viene esta tristeza?
¿Dónde está Marie?
¿Dónde está Lucia?
¿Dónde...?
-Fin: continuación-
El pasillo de las mil puertas es el sitio idóneo para quien quiere descubrir(se)-(la)-(lo). Pero oculta una oscura verdad, un secreto doloroso: cada puerta muestra un mundo ocultando otro. Y el Otro es herido. La herida podría ser letal. Y si ello sucediera, ella olvidaría. Si ella olvida irá detrás de una ausencia. Del nómada a la sombra; pasos de huella vacía. Entonces, en caso de que ello sucediera realmente (verídicamente): ¿alguien escribiría aquel que había sido su nombre en alguna pared, en alguna habitación, tras alguna puerta? La libertad de ella es frágil; se encuentra a un soplo de la caída. El abismo, la Nada se extiende, negra y/o blanca, y si la caída se produce el sujeto libre volverá al desconocimiento del que aún no ha nacido, del que aún no ha encontrado el momento de nacer.
¿Estuvo ella aquí, en esta habitación? ¿Fue su mano la que escribió esta frase en la pared, como si se desconociera, como si quisiera que alguien la encontrara y se la presentara? Ella es...
Pobre Marie; ¡que alguien la avise! No puede vagar sin saber la pena tan profunda que está surgiendo de la imposición de lo nombrado.
¿Por qué conozco el nombre de una desconocida?
¿De dónde viene esta tristeza?
¿Dónde está Marie?
¿Dónde está Lucia?
¿Dónde...?
-Fin: continuación-
El pasillo de las mil puertas es el sitio idóneo para quien quiere descubrir(se)-(la)-(lo). Pero oculta una oscura verdad, un secreto doloroso: cada puerta muestra un mundo ocultando otro. Y el Otro es herido. La herida podría ser letal. Y si ello sucediera, ella olvidaría. Si ella olvida irá detrás de una ausencia. Del nómada a la sombra; pasos de huella vacía. Entonces, en caso de que ello sucediera realmente (verídicamente): ¿alguien escribiría aquel que había sido su nombre en alguna pared, en alguna habitación, tras alguna puerta? La libertad de ella es frágil; se encuentra a un soplo de la caída. El abismo, la Nada se extiende, negra y/o blanca, y si la caída se produce el sujeto libre volverá al desconocimiento del que aún no ha nacido, del que aún no ha encontrado el momento de nacer.
viernes, 25 de octubre de 2013
Lucia es luz. Lucia aún no ha cumplido los cinco años; justo ha empezado a saborear su nombre. Se repite: "mi nombre es Lucia porque mis padres así quisieron llamarme" y le satisface esta respuesta. Incluso siente orgullo identitario en esta primera fase de construcción de su individualidad. Los procesos de creación son completos. La fluctuación, el movimiento: seguir andando. La estaticidad del sujeto se aboca a lo patológico. Lo natural es el laberinto, la confusión,el (re)encuentro de la pérdida, la contraposición -intercambio-.
Un día Lucia decidió rechazar su nombre de Lucia. No sabía exactamente qué había cambiado respecto al día anterior pero sintió su espíritu rebelarse ante la dictadura m/paterna. Este nuevo sentimiento hizo de Lucia un ella provisional, a la espera de otorgarse un nombre escogido por decisión propia. Ella había cumplido cinco años y ya había rasgado el primer mundo conocido. Ahora se había otorgado el papel de nómada: ningún lugar podía/debía ser colonizado, siempre había algo tras lo que ir, tras-pasar todas las puertas posibles del extenso pasillo. Era el impulso de conocer. Era el impulso de mantener el misterio de lo no-sabido. Ella seguía siendo luz y se iluminaba a sí misma yendo de una habitación a otra, abriendo todas las puertas que le eran posibles. Entonces apareció Marie. Marie no sabe si ha cumplido ya los cinco años, Marie no (se)conoce: Marie es un nombre escrito en la pared desnuda de una habitación. Ella dibujó un interrogante al lado. Quedó fascinada con el paréntesis del anónimo. A cada nuevo lugar que visitaba se preguntaba si encontraría a Marie. Ésta se convirtió en su primera gran pregunta. De ahí inicio el viaje: ir en busca de Marie y salvarla como se había salvado a ella misma de la imposición del nombre.
Un día Lucia decidió rechazar su nombre de Lucia. No sabía exactamente qué había cambiado respecto al día anterior pero sintió su espíritu rebelarse ante la dictadura m/paterna. Este nuevo sentimiento hizo de Lucia un ella provisional, a la espera de otorgarse un nombre escogido por decisión propia. Ella había cumplido cinco años y ya había rasgado el primer mundo conocido. Ahora se había otorgado el papel de nómada: ningún lugar podía/debía ser colonizado, siempre había algo tras lo que ir, tras-pasar todas las puertas posibles del extenso pasillo. Era el impulso de conocer. Era el impulso de mantener el misterio de lo no-sabido. Ella seguía siendo luz y se iluminaba a sí misma yendo de una habitación a otra, abriendo todas las puertas que le eran posibles. Entonces apareció Marie. Marie no sabe si ha cumplido ya los cinco años, Marie no (se)conoce: Marie es un nombre escrito en la pared desnuda de una habitación. Ella dibujó un interrogante al lado. Quedó fascinada con el paréntesis del anónimo. A cada nuevo lugar que visitaba se preguntaba si encontraría a Marie. Ésta se convirtió en su primera gran pregunta. De ahí inicio el viaje: ir en busca de Marie y salvarla como se había salvado a ella misma de la imposición del nombre.
jueves, 24 de octubre de 2013
écriture féminine
Tropecé y caí, cayó, un yo que me pertenecía. Arrojada de mí a mí me miré en el suelo desde arriba. ¿Seguir andando? Tanto camino que podría perder en este tiempo de reencuentro céntrico: he de palpar el contorno-límite de mi cuerpo y construirme recipiente, acogerme. ¿Seguir andando? ¿Cómo puedo dudar? ¿Cómo puedes hacer algo así? Le recrimino a lo abandonado en el rincón. ¿Cómo puedes dejarte no-querer, no-buscar, buscar el olvido? Esta masa está decidida a hacerse humo, tan tozuda como es la carne. No dejo de pensar en el paso y la relación con la mano cóncava: seguir(me) caminando y tropezar con mis pasos. Y volver a caer; volver al lugar que una vez fui.
sábado, 5 de octubre de 2013
martes, 17 de septiembre de 2013
martes, 10 de septiembre de 2013
La travesía
cuando llegue pensaré qué hacer
recomponer mis olvidos
o abrazar entre paréntesis la memoria
de mis pasos
nunca caminé
desperté aquí
(me) diré
recomponer mis olvidos
o abrazar entre paréntesis la memoria
de mis pasos
nunca caminé
desperté aquí
(me) diré
jueves, 5 de septiembre de 2013
viernes, 30 de agosto de 2013
Título: La oposición de los barrotes a la exteriorización: me quedé en blanco o cómo ser pintura multicolorida entre oscuridad lingüística; lo que no tiene nombre ni cabida dentro de los límites racional-imaginativos.
Pausa.
(eterno retorno al Yo)
Hablo de la carencia para llenar su vacío.
En mí hay una gran jaula repleta de palabras moribundas.
Desordeno,
caotizo,
incomodo.
En estos días cuento las rallas de la pared-cárcel e intento olvidar los otros días, aunque siempre me descuento y he de volver a empezar. Siempre me equivoco, siempre tropiezo conmigo misma y de mí a mí me grito y siento pero no siento, porque no puedo hablar, no puedo demostrar que existo.
Pausa.
(eterno retorno al Yo)
Hablo de la carencia para llenar su vacío.
En mí hay una gran jaula repleta de palabras moribundas.
Desordeno,
caotizo,
incomodo.
En estos días cuento las rallas de la pared-cárcel e intento olvidar los otros días, aunque siempre me descuento y he de volver a empezar. Siempre me equivoco, siempre tropiezo conmigo misma y de mí a mí me grito y siento pero no siento, porque no puedo hablar, no puedo demostrar que existo.
domingo, 25 de agosto de 2013
Gotera
La casa,
la habitación,
la amapola,
la niña que llora,
la niña que me busca,
yo escondida,
yo mentira,
ella -la que baila-,
mis ausencias liquidas.
la habitación,
la amapola,
la niña que llora,
la niña que me busca,
yo escondida,
yo mentira,
ella -la que baila-,
mis ausencias liquidas.
viernes, 23 de agosto de 2013
Estaticidad móvil
Habitación sin muebles. Luz tenue. Dos figuras de negro una a cada lado del escenario dándose la espalda mutuamente.
N1-(quieto)¿A dónde voy?
N2-¿Donde estás?
N1-Aquí.
N2-Yo también.
N1-No te veo; no te siento (extiende las manos) Acércate.
N2- (contrae el cuerpo con gesto de terror) ¡No me busques! ¡No me llames! No tengo a qué responder, no tengo a qué volver. (extendiendo la mano al vacío) ¡Vete! (se estira sentado en el suelo, con la cabeza entre las piernas)
N1-(se estira hacía atras, arqueando lentamente la espalda) ¿A donde querías ir antes de estar aquí? Aquí fue en su momento un querer ir. No recuerdo haber caminado; no recuerdo.
N2-¡Oh, cállate!
N1-¿No quieres saber? No puedo dar un solo paso y no guardo memoría de haberlo hecho alguna vez siquiera.
N2-Querría saber si tuviera como tú la promesa de un olvidar, olvidarlo todo. Pero estoy maldito.
N1-(Sorprendido) ¿Maldito?
N2- (Se contorsiona, llora, gime) No puedo escapar, no puedo huir. Nada olvido y todo pesa y me empuja hasta las profundidades más inhóspitas del subsuelo... tengo miedo a que la tierra decida enterrarme. (se tapa los oídos y grita) ¡Tantas, tantas ramificaciones de tantas, tantas cosas! ¡No hay totalidad! ¡No hay salvación!
N1-Yo quisiera moverme. Arriba debe haber un hay sin negación. No comprendo... necesito llegar (alarga brazos arriba) Ahí debería haber un hay sin negación al que pudiera señalar y tú podrías ver también lo mismo que yo sí veo (señala con además triste) Así muere un gesto.
N2-No lo entiendes. No existe el consuelo, la Nada nació muerta pero nosotros quisimos darle vida.
N1-Sí, así es.
N2 susurra entre espasmos violentos. Se estira del cabello, grita, llora hasta quedar exhausto. Gime en silencio con la cara en el suelo.
N1-Nunca he abandonado este lugar, pero alguna vez debí abandonar otro para llegar a aquí. (va arqueando la espalda hasta caer al suelo con violencia. Alarga la mano arriba) Iré... (Cae la mano muerta)
N1-(quieto)¿A dónde voy?
N2-¿Donde estás?
N1-Aquí.
N2-Yo también.
N1-No te veo; no te siento (extiende las manos) Acércate.
N2- (contrae el cuerpo con gesto de terror) ¡No me busques! ¡No me llames! No tengo a qué responder, no tengo a qué volver. (extendiendo la mano al vacío) ¡Vete! (se estira sentado en el suelo, con la cabeza entre las piernas)
N1-(se estira hacía atras, arqueando lentamente la espalda) ¿A donde querías ir antes de estar aquí? Aquí fue en su momento un querer ir. No recuerdo haber caminado; no recuerdo.
N2-¡Oh, cállate!
N1-¿No quieres saber? No puedo dar un solo paso y no guardo memoría de haberlo hecho alguna vez siquiera.
N2-Querría saber si tuviera como tú la promesa de un olvidar, olvidarlo todo. Pero estoy maldito.
N1-(Sorprendido) ¿Maldito?
N2- (Se contorsiona, llora, gime) No puedo escapar, no puedo huir. Nada olvido y todo pesa y me empuja hasta las profundidades más inhóspitas del subsuelo... tengo miedo a que la tierra decida enterrarme. (se tapa los oídos y grita) ¡Tantas, tantas ramificaciones de tantas, tantas cosas! ¡No hay totalidad! ¡No hay salvación!
N1-Yo quisiera moverme. Arriba debe haber un hay sin negación. No comprendo... necesito llegar (alarga brazos arriba) Ahí debería haber un hay sin negación al que pudiera señalar y tú podrías ver también lo mismo que yo sí veo (señala con además triste) Así muere un gesto.
N2-No lo entiendes. No existe el consuelo, la Nada nació muerta pero nosotros quisimos darle vida.
N1-Sí, así es.
N2 susurra entre espasmos violentos. Se estira del cabello, grita, llora hasta quedar exhausto. Gime en silencio con la cara en el suelo.
N1-Nunca he abandonado este lugar, pero alguna vez debí abandonar otro para llegar a aquí. (va arqueando la espalda hasta caer al suelo con violencia. Alarga la mano arriba) Iré... (Cae la mano muerta)
viernes, 16 de agosto de 2013
lunes, 29 de julio de 2013
a Camille
Tú que hablabas con las manos, creadoras del más
bello movimiento estático. Tus ausencias son en tu mirar el origen de mi temblor.
La carencia se balancea, las palmas blanqueadas del material del cuerpo que
construyes para olvidar la carne de tu maestro mancillándote, ahogándote en la
incomprensión de la palabra muerta. Tú que callas de labios, tú que padeces el
encierro de la noche, guarida de los días. Tú que nunca lloras porque todo
sentir se hizo escombro -resto de restos-
en el amanecer de la cordura enloquecida.
domingo, 30 de junio de 2013
Fue ayer
Tenía una historia que quería contarte, pero la vida ganó la batalla apostando la carta de lo real. Detrás de la cortina roja no hay un pasadizo secreto, solo una pared muy negra y sólida. Tenía que hablarte de ese pasadizo y de muchas puertas que ella iba abrir para encontrar(se) con la de la foto, la que no tiene cara aunque sí nombre. Apenas me atrevo a nombrarla ahora que sé de los hechos no ocurridos de una carta escrita por mi yo-niña con letra huidiza. Algo se escapó y resbaló por las escaleras. Yo me quedé sin escondite y sin quien me buscara. Fue ayer.
martes, 25 de junio de 2013
Cerró la puerta de casa de un portazo. Así es cómo quiso marcharse. Nos dejó silencio y el silencio da mucho miedo.
La madre peinaba el cabello de la hija. La niña sabe que lo hace porque desde ese lado puede ver la puerta y vigilar un regreso improbable. Ojalá no vuelva, piensa ella, aunque desde el golpe siente escalofríos cuando mira los ojos de su madre. Ella parece no ver nada, se mueve como un fantasma. Háblame, suplica, pero ambas callan. Si hay algo que da más miedo que el propio silencio es romper su tiranía acústica.
La madre peinaba el cabello de la hija. La niña sabe que lo hace porque desde ese lado puede ver la puerta y vigilar un regreso improbable. Ojalá no vuelva, piensa ella, aunque desde el golpe siente escalofríos cuando mira los ojos de su madre. Ella parece no ver nada, se mueve como un fantasma. Háblame, suplica, pero ambas callan. Si hay algo que da más miedo que el propio silencio es romper su tiranía acústica.
viernes, 21 de junio de 2013
Caminar me hace recordar, y yo caminaba para huir, para partir. Pero no tengo de donde partir: he de inventarme un principio. Necesito saber si andar me llevará algún día a algún sitio diferente, un espacio de posibilidad. Entre paso y paso imagino la torzedura del recorrido predestinado, ¡ahora salto! ¡giro! pero el mundo no quiere acompañarme.
sábado, 15 de junio de 2013
jueves, 13 de junio de 2013
domingo, 9 de junio de 2013
el infierno musical
Me balanceo en la palabra no pronunciada
hasta saltar
y caer
en el estruendo.
Ese estruendo a circo roto.
hasta saltar
y caer
en el estruendo.
Ese estruendo a circo roto.
martes, 4 de junio de 2013
La noche respira
Esta noche tan bella en su misterio
Esta noche tan bella en su misterio
tan cruel en la promesa de un descanso
condenado al mañana
Esta noche que oculta otras noches
noches de ensueño
de despertares violentos
de gritos desgarrando los silencios
noches de ensueño
de despertares violentos
de gritos desgarrando los silencios
cultivados una noche como ésta
Mi cuerpo espacio en blanco
y el miedo al amanecer
al adiós
a llorar
a no poder llorar
a verte a contraluz saludando al día
a sentirte extraña y extrañarte
Pero no me ves
porque soy sombra
la sombra de una sombra
protegiéndose tras el gesto
-¿O era el verso?-
domingo, 2 de junio de 2013
Decir adiós
La casa ha muerto de inanición; en todas las habitaciones se respira su aire famélico. Desde lejos, antes de entrar en el camino estrecho y terrenoso que conduce hacia sus entrañas, se ve su sombra temblar como si fuera un espejismo, como si fuera el último espasmo del muerto. La chimenea escupe el humo seco de un fuego incapaz de crecer en la madera húmeda Adentro de la casa hay una anciana sentada en una silla del comedor cosiendo y descosiéndose el porvenir. La anciana está ciega. En su ceguera escucha con precisión todos los detalles de la lenta agonía del hogar. La anciana espera a alguien: le espera a él. Pero cuando haya vuelto ya no quedará nada de la casa, ni de la anciana, ni de la condena que le prometió un reencuentro.
jueves, 30 de mayo de 2013
No le voy a poner nombre, no quiero que tenga ningún límite. La quiero libre. Si le doy un nombre de alguna forma la hago mía y la veo llorando por ello, ocultando el rostro entre las sábanas de la cama. La creé desde este lugar estéril y anónimo. Mi cuerpo ya es parte del suelo frío y hostil; las raíces no quieren atesorarme entre sus ramificaciones. Yo ya no quiero ser acogida. Mis motivos son los del hombre del desierto y sus montañas que cantan las historias de los que ya no tienen voz. Y la que murió sin canto, alejada de mí y de ella, la que creé para bailar. Es un interrogante en espiral, misterio indescifrable que vive de su oscuridad poética. No debe ser resuelta, no debe ser respondida, encontrada, nombrada. Ella: siempre ella. Podría ser cualquiera, solo yo conozco a la verdadera. Pero esa es otra forma de hacerla mía.
martes, 28 de mayo de 2013
Todo era imagen
Una esfera fantasma, falta de materia. El giro la ata a la permanencia
del espacio en blanco, hoja que grita silencios. Caen los puntos que
formaban a la línea; caen y transforman rupturas en réplicas duales. Dos
ya pueden no poder. Y es ahí cuando surge el pestañear de una figura
triste de ser silueta en la ventana, en el cristal donde llueven días
cansados de sucederse.
lunes, 20 de mayo de 2013
Abre la puerta y detrás le espera otra puerta, implacable, cruel en su firme oposición al descubrimiento de ella; ¿realmente quieres saber qué se esconde al otro lado? ¿no prefieres volver atrás, a donde empiezan los caminos? Una segunda oportunidad para dudar. El pensamiento trémulo crece y ella empequeñece hasta tener el tamaño perfecto para pasar por el hueco de debajo la puerta. Sí: ella es temblor, neblina que se escapa, sombra que se oculta tras la sombra. Pero a veces, dentro de los quizás que nunca se contemplaron, de su debilidad nacen probabilidades de cambio, y el miedo de afuera se vuelve insignificante en comparación con los demonios de adentro. Rugen las tinieblas; la verdad no es luz. Al otro lado de la segunda puerta hay un camino de tierra que conduce a una casa muerta. Entre sus escombros se oculta una niña que se sujeta las piernas como si temiera una partida que está próxima. Ella se acerca (ha vuelto a su tamaño normal mientras caminaba hasta la casa), la niña la mira, pliegues bajo los ojos, mirada de cristalería vieja: ¿dónde está Marie? Pregunta vacía de lloro.
domingo, 12 de mayo de 2013
Como soy indecisa y no estoy acostumbrada a tener opiniones categóricas, empezaría este texto con un quizás o un tal vez, si tal vez sintiera que uso demasiado la primera opción. No lo sé. Me queda añorar los días negros por no ser consciente en aquel entonces de su negrura. Y añado, ahora que no es la hora del tiempo olvidado, que con duda pienso la noche, a ver si racionalizándola desaparece el dolor.
viernes, 10 de mayo de 2013
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