¿Dónde está Marie?
¿Estuvo ella aquí, en esta habitación? ¿Fue su mano la que escribió esta frase en la pared, como si se desconociera, como si quisiera que alguien la encontrara y se la presentara? Ella es...
Pobre Marie; ¡que alguien la avise! No puede vagar sin saber la pena tan profunda que está surgiendo de la imposición de lo nombrado.
¿Por qué conozco el nombre de una desconocida?
¿De dónde viene esta tristeza?
¿Dónde está Marie?
¿Dónde está Lucia?
¿Dónde...?
-Fin: continuación-
El pasillo de las mil puertas es el sitio idóneo para quien quiere descubrir(se)-(la)-(lo). Pero oculta una oscura verdad, un secreto doloroso: cada puerta muestra un mundo ocultando otro. Y el Otro es herido. La herida podría ser letal. Y si ello sucediera, ella olvidaría. Si ella olvida irá detrás de una ausencia. Del nómada a la sombra; pasos de huella vacía. Entonces, en caso de que ello sucediera realmente (verídicamente): ¿alguien escribiría aquel que había sido su nombre en alguna pared, en alguna habitación, tras alguna puerta? La libertad de ella es frágil; se encuentra a un soplo de la caída. El abismo, la Nada se extiende, negra y/o blanca, y si la caída se produce el sujeto libre volverá al desconocimiento del que aún no ha nacido, del que aún no ha encontrado el momento de nacer.
lunes, 28 de octubre de 2013
viernes, 25 de octubre de 2013
Lucia es luz. Lucia aún no ha cumplido los cinco años; justo ha empezado a saborear su nombre. Se repite: "mi nombre es Lucia porque mis padres así quisieron llamarme" y le satisface esta respuesta. Incluso siente orgullo identitario en esta primera fase de construcción de su individualidad. Los procesos de creación son completos. La fluctuación, el movimiento: seguir andando. La estaticidad del sujeto se aboca a lo patológico. Lo natural es el laberinto, la confusión,el (re)encuentro de la pérdida, la contraposición -intercambio-.
Un día Lucia decidió rechazar su nombre de Lucia. No sabía exactamente qué había cambiado respecto al día anterior pero sintió su espíritu rebelarse ante la dictadura m/paterna. Este nuevo sentimiento hizo de Lucia un ella provisional, a la espera de otorgarse un nombre escogido por decisión propia. Ella había cumplido cinco años y ya había rasgado el primer mundo conocido. Ahora se había otorgado el papel de nómada: ningún lugar podía/debía ser colonizado, siempre había algo tras lo que ir, tras-pasar todas las puertas posibles del extenso pasillo. Era el impulso de conocer. Era el impulso de mantener el misterio de lo no-sabido. Ella seguía siendo luz y se iluminaba a sí misma yendo de una habitación a otra, abriendo todas las puertas que le eran posibles. Entonces apareció Marie. Marie no sabe si ha cumplido ya los cinco años, Marie no (se)conoce: Marie es un nombre escrito en la pared desnuda de una habitación. Ella dibujó un interrogante al lado. Quedó fascinada con el paréntesis del anónimo. A cada nuevo lugar que visitaba se preguntaba si encontraría a Marie. Ésta se convirtió en su primera gran pregunta. De ahí inicio el viaje: ir en busca de Marie y salvarla como se había salvado a ella misma de la imposición del nombre.
Un día Lucia decidió rechazar su nombre de Lucia. No sabía exactamente qué había cambiado respecto al día anterior pero sintió su espíritu rebelarse ante la dictadura m/paterna. Este nuevo sentimiento hizo de Lucia un ella provisional, a la espera de otorgarse un nombre escogido por decisión propia. Ella había cumplido cinco años y ya había rasgado el primer mundo conocido. Ahora se había otorgado el papel de nómada: ningún lugar podía/debía ser colonizado, siempre había algo tras lo que ir, tras-pasar todas las puertas posibles del extenso pasillo. Era el impulso de conocer. Era el impulso de mantener el misterio de lo no-sabido. Ella seguía siendo luz y se iluminaba a sí misma yendo de una habitación a otra, abriendo todas las puertas que le eran posibles. Entonces apareció Marie. Marie no sabe si ha cumplido ya los cinco años, Marie no (se)conoce: Marie es un nombre escrito en la pared desnuda de una habitación. Ella dibujó un interrogante al lado. Quedó fascinada con el paréntesis del anónimo. A cada nuevo lugar que visitaba se preguntaba si encontraría a Marie. Ésta se convirtió en su primera gran pregunta. De ahí inicio el viaje: ir en busca de Marie y salvarla como se había salvado a ella misma de la imposición del nombre.
jueves, 24 de octubre de 2013
écriture féminine
Tropecé y caí, cayó, un yo que me pertenecía. Arrojada de mí a mí me miré en el suelo desde arriba. ¿Seguir andando? Tanto camino que podría perder en este tiempo de reencuentro céntrico: he de palpar el contorno-límite de mi cuerpo y construirme recipiente, acogerme. ¿Seguir andando? ¿Cómo puedo dudar? ¿Cómo puedes hacer algo así? Le recrimino a lo abandonado en el rincón. ¿Cómo puedes dejarte no-querer, no-buscar, buscar el olvido? Esta masa está decidida a hacerse humo, tan tozuda como es la carne. No dejo de pensar en el paso y la relación con la mano cóncava: seguir(me) caminando y tropezar con mis pasos. Y volver a caer; volver al lugar que una vez fui.
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