lunes, 7 de diciembre de 2015

Aquellas montañas nevadas parecían tan cerca de mis manos, pequeñas y curiosas. Creo que era justamente eso lo que me producía tanta tristeza; las veía, sabía que estaban allá, pero también sabía que nunca llegaría hasta ellas. Quizás siempre ha sido así con todo; veo, siento, pero nunca alcanzo, nunca soy ni estoy donde miro. Alguien debió apartarme del escenario. Todavía espero el momento justo para entrar en escena.


Lo que conozco de mí
lo que he hecho relato
de mí

Después, hay este vacío
que ansía ser vacío
éste no querer estar
ni pisar

Yo sé poco de mí
y de ti

Pero sé
-porque a veces siento-
sé que hay gestos que
hubieran podido
salvarme.