domingo, 15 de diciembre de 2013

-Has vuelto.
-(silencio)
-¿Encontraste lo que buscabas?
-(silencio)
-Eso es que si.
-(silencio)
-(Camina dando vueltas sobre sí misma)
-Perdóname.
-(se detiene de golpe sin mirarla) Perdonar no es algo que pueda decidir yo.
-Podemos hacer ver que nada ha pasado.
-(silencio)
-Podemos crear un nuevo principio.
-(silencio)
-Podemos...
-Dos ya pueden no poder. Sabía que volverías a por mí, esa ha sido tu mayor crueldad. Hace tiempo que me vestí para cuando vinieras a buscarme. Mira: los zapatos que escogí ya están viejos. Si los hubieras visto antes... eran de un color rojo precioso.
-(Llora) Por favor...
-Solo te he esperado para compartir tu ausencia contigo. (sonríe) ¿Sientes este vacío? (se acerca y acaricia su cabeza) Este vacío lo has creado tú (la abraza)
-(cuerpo rígido ante la caricia. Mirada desesperante) Tenía que irme... lo sabías... no había opción... no había...
-(le tapa la boca con delicadeza) Tranquila. Juntas sentiremos tu ausencia; juntas sentiremos tu partida; juntas esperaremos tu regreso. (le acaricia la cabeza mientras tararea una canción)
-(Cuerpo y mirada inanimados)
-(sonriendo) Juntas sentiremos tu pérdida.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Es una figura a la que le faltan algunos trazos ahí y allá para ser persona. Está en un rincón de la húmeda habitación intentando darle esquinazo al frio sin éxito. Está prácticamente desnuda. Es una desnudez frágil; no puede ocultarse de la mirada del Otro. El Otro es ella, la que ha abierto la puerta, la que camina en busca de un nombre (no para ella, que carece de éste, sino para un interrogante).
La figura habla a ciegas:
 -¿Por qué estás aquí?
-¿Y tú?
-Yo no estoy aquí porque nunca he estado allá.
-¿Entonces cómo puedes buscarte?
-A veces intento llamarme, pero mi nombre me suena extraño porque me lo he dado yo y no otra persona. Como no he sido llamada jamás por Otro no puedo responderme. Creo que aún he de nacer. Pero tengo miedo de abandonar este lugar.
-¡Pero hay tantos sitios que podrías visitar! ¿No querrías venir conmigo?
-Me perderé.
-Perderse no es malo.
-No lo entiendes. Me perderé y ya estoy perdida. Primero he de nacer.
-¿Y cuando nacerás?
-Mañana, quizás. Pero mañana suele ser siempre mañana.
-Podría venir a buscarte cada día para ver si es el Día.
-¿Sabías que la noche es una caracola? Una espiral que nunca termina. Mañana naceré o no naceré. Mañana será o no será el día destinado a nacer.
-¿Y si ya no quedan días?
La figura calla.
En este momento
este momento que ha dejado de ser momento
un paso silenciado rompe el ritmo/rumbo

Vago, no ando

No puedo perdonar al mar.
El mar no puede dejar de ser mar.