Una esfera fantasma, falta de materia. El giro la ata a la permanencia
del espacio en blanco, hoja que grita silencios. Caen los puntos que
formaban a la línea; caen y transforman rupturas en réplicas duales. Dos
ya pueden no poder. Y es ahí cuando surge el pestañear de una figura
triste de ser silueta en la ventana, en el cristal donde llueven días
cansados de sucederse.
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