No había huellas, y no pudimos caminar.
Al no caminar, no pudimos hacer camino.
Al no hacer camino, no pudimos emprender el viaje.
Al no haber viaje, no hubo partida, y tuvimos que permanecer aquí:
en el lugar donde nacen las canciones.
Y así nació esta canción, que tu triste madre canta, mi dulce niña que
en la cuna descansas.
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